No sé si a ustedes les pasa, pero generalmente cuando estoy solo en la calle me gusta inventarme historias sobre la gente, qué hace, a dónde va, qué le ha pasado etc.… Por ejemplo, si veo a una joven de 16 años con alguien de cuarenta, no puedo evitar pensar que es una escena sacada de (hard candy) (véanla, es repugnante), donde el hombre invariablemente es un pedófilo, o si veo a alguien con pinta de daddyyankee no puedo evitar imaginarme que en las noches se junta a bailar con los wachiturros y asaltar viejitas. Probablemente me equivoque, quizás la niña está con su padre y el reggaetonero sea un esforzado joven que, en su tiempo libre, simplemente le gusta vestirse así. Sin embargo, si me lo encuentro en la calle caminando,me cambio de vereda. En otras palabras estoy prejuzgando a las personas y probablemente ustedes también lo han hecho. En mi manual del liberal está más que claro que los prejuicios son malos y no deben existir, sin embargo, ¿Por qué lo hago?...
Saquemos el mankiew ahora, prejuzgar a la gente, tratar a una niña de suripanta porque se metió con Manolo, pensar que la gente minusválida es inevitablemente buena o que los colorines no tienen alma, tiene una clara explicación económica y nosotros le llamamos asimetrías de información. Estas se dan cuando una parte tiene más información que la otra, de forma que la parte con menos información debe hacer una conjetura sobre la posición del otro y, en general, basamos nuestra conjetura en la información que tenemos disponible, las noticias, las creencias paternas, Batman, etc. El fenómeno se aplica a una infinidad de transacciones, por ejemplo si a la señora Juanita se le ocurre poner un negocio de sopaipillas y va al banco a pedir dinero, digamos al BCI donde trabaja mi amigo Pancho, en el banco no sabrán qué tasa le deben cobrar, dado que la señora Juanita no tiene historial de crédito y no sabemos si las sopaipillas le quedan ricas o si tiene un hijo gordito que se las va a comer. De esta forma, mi amigo Pancho va a tener dos alternativas, le cobra una tasa normal y asume el riesgo de que no le paguen el préstamo, pero Panchito estudio ingeniería comercial y le enseñaron que no debe regalar plata, de forma que para compensar el riesgo decide cobrarle una tasa más alta a la señora Juanita.
La pobre señora Juanita, sin tener responsabilidad alguna, termina pagando una tasa de interés más alta, volviendo su negocio de sopaipillas menos rentable; solamente porque al flojo de mi amigo Pancho no se dio el tiempo para investigar más sobre Juanita. Pero realmente no le podemos echar la culpa a Panchito, el tiene muchas cosas que hacer en el trabajo y los aportes del préstamo a la señora Juanita son relativamente pocos, en comparación con otros préstamos que podría estar gestionando, en otras palabras no le conviene. De la misma forma queparamí es muy costoso contratar un biógrafo para saber si me cambio de vereda con daddy yanke. Claramente puede ser malo desde el punto de vista moral, sin embargo, los incentivos están alineados para llegar a esos resultados, por muy indeseables que sean. A todo esto el daddy yanke terminó siendo mi amigo Manolo (el que hace turismo alternativo en el sudeste asiático), a veces vale la pena arriesgarte aunque no sea racional económicamente.

Excelente blog, esperando un nuevo post ;)
ResponderEliminarLo mismo me paso cuando te conoci!! Que bueno que supere mis prejuicios
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