martes, 11 de octubre de 2011

Las tortugas ninja y Manolo

El domingo pasado, tratando de hacer algo poco productivo antes del lunes, decidí ver un clásico de mi infancia, las tortugas ninja 2. No sé si se acuerdan, pero en los 90´s a todos nos encantaba un grupo de tortugas con nombres de pintores del renacimiento, las tortugas ninja, y molestábamos constantemente a nuestros padres para ir a comer pizza hut, el patrocinador oficial de las tortugas. De esta forma, es claro, al terminar de ver la película tuve antojo de comer pizza hut y convencí a un par de amigos de juntarnos con ese propósito. Eramos solo tres de forma que con una pizza familiar bastaba, sin embargo, después de superar un intrincado sistema de pedido telefónico centralizado, llegamos a la parte de los precios y ahí es donde uno se pierde un poco…

Resulta que pedir una pizza familiar cuesta alrededor de nueve mil pesos, pero pedir dos y con bebida cuesta solo once mil pesos, lo que significa que la segunda pizza y la bebida cuestan solo dos mil pesos. En general cuando yo compro dos latas de pepsi  (me molesta que cocacola sea el top of mine, demasiado mainstream para Manolo) me sale el doble que comprar tan solo una, entonces ¿Por qué ocurre esto?  Y lo que es más importante ¿Cómo afecta esto a Manolo?

Abramos nuevamente el mankiew (le debería empezar a cobrar regalías, pero me da pena que todos sus amigos ya hayan pololeado con el premio nobel y a él no le salte la liebre) la respuesta es la discriminación de precios. En economía le llamamos discriminación de precios al fenómeno que ocurre cuando le tratamos de cobrar a cada cliente su máxima disposición a pagar, pero el problema para las empresas es que no siempre pueden saber cuánto está dispuesto a pagar el cliente, de forma que tienen que inventarse algún sistema para averiguarlo. Qué es lo que hacen las pizzerías, cobran bastante por la primera unidad, de forma que la gente que realmente está antojada de comer pizza pague bastante por ésta, yo y mis amigos entrábamos en esta categoría, pero qué ocurre si queremos que el típico amante de cuevana, que se come dos pizzas solo, las compre. Quizás al precio de la primera unidad éste no esté dispuesto a comprar dos pizzas, prefiriendo pedir una y prepararse además un pan con queso, de forma que lo que hace pizza hut es cobrarle la segunda pizza a un precio menor, digamos tres mil pesos más. Para que este mecanismo tenga sentido es necesario que el costo de producción de cada pizza sea a lo sumo $5.500 (11.000/2). Esto se aplica a las promociones de pastas de dientes de 3x2, al 40% de descuento a la hora de almuerzo en el kitcheng (Sushi de Colón con Manquehue, totalmente recomendado), al cine donde la señora Juanita paga mucho menos por ser de tercera edad (tener mucho tiempo libre) o al caso de mi amigo Manolo.

No voy a decir que mi amigo Manolo tiene problemas con el alcohol, pero digamos que le gusta tomarse una que otra copita, mientras que su servidor se conforma con un vasito para acompañarlo. Como yo únicamente quiero una copa, pero dado que hice el esfuerzo de ir hasta el bar favorito de Manuel, el pub decide cobrarme un precio alto, mientras que a mi amigo Manolo pide una promoción de dos cortos, la que cuesta más que mi trago, pero menos que dos de mis tragos. 

Más aún, el gerente del bar ha aprendido tanto sobre la disposición a pagar de los ebrios que inventó una hora feliz donde los precios son más bajos. Esto sirve a dos propósitos, el primero es que en esa hora atraigo a la gente de la oficina con una menor disposición a pagar, dado que no tienen tanto interés en beber pues al día siguiente no pueden despertar con resaca y por otro lado atraigo a la gente con mucha disposición de tiempo que aprovecha de ir al bar a un precio más bajo, ¿Qué gano con esto?, cuando suban los precios ese cliente ya estará bebido y no hay nada mejor para un mago y/o un discriminador de precios que un público ebrio.

PD: No sé si han escuchado de la full moonparty en el sudeste asiático (Tailandia), ahí llegan a tal nivel la discriminación de precios que el alcohol lo venden hasta por baldes, ninguna novedad que Manolo se vaya para allá…

No hay comentarios:

Publicar un comentario