Desde mediados del mes pasado los mercados han estado extremadamente turbulentos y a mi amigo Manuel la depreciación del peso lo pillo con los pantalones abajo para su futuro viaje por el sudeste asiático. Hasta mi abuelita tiene opiniones sobre el inevitable default de Grecia y el catastrófico contagio hacia el resto de Europa. Sin embargo, antes de haber pasado un mes la situación comienza lentamente a revertirse, algunas cifras en EEUU estuvieron por sobre lo estimado y la última reunión del banco central europeo tranquilizo bastante a los inversionistas por las medidas tomadas par apaliar el contagio a los bancos. Frente a esto los mercados reaccionaron con optimismo y hoy casi todas las bolsas subieron.
A mi buen amigo Juan Maynard (John Maynard Keynes) esta situación no lo tranquiliza para nada, mi amigo tiene la creencia que los mercados financieros son como concursos de belleza donde todos elegimos a la ganadora basándonos en lo que creemos que el resto cree, de esta forma si alguna señal altera nuestras creencias sobre lo que el resto cree (parece trabalenguas) lo natural es que todos nos movamos en cascada. Esto parece estar bastante bien para un concurso de belleza y de hecho parece hacerlo más entretenido, pero que tal si subimos las apuestas y el concurso empieza a ser más importante, que tal si nos jugamos la sostenibilidad de economías tan grandes como Italia o Francia, que tal si nos jugamos nuestras valiosas pensiones o el futuro de nuestros hijos, el mecanismo lógicamente no debiera ser el mismo y debiéramos estar mucho más atentos a los verdaderos atributos de las modelos, pero tristemente esto no ocurre.
Para hacer mas explicito el argumento traslademos la situación actual de Europa al concurso de belleza de mi amigo Juan, supongamos ahora que además de apostar por las modelos que ganaran el certamen también apostamos por las que debemos ir eliminando en cada nueva etapa pero solo la eliminaremos cuando un número suficiente de apostadores decidan eliminarla. El mecanismo parece correcto y las modelos con menos atractivos irán saliendo del concurso, ahora supongamos que la apuesta que hacemos es de largo plazo y las que ahora podrían parecer feas pueden padecer del síndrome del patito feo o las que ahora parecen hermosas pueden tener problemas a la tiroides o madres horribles, que reflejan su futuro próximo. Ahora agreguemos que en el corto plazo es perfectamente posible que alguna modelo tenga un mal día y despierte con ojeras o resaca viéndose bastante más fea de lo que realmente es, si tenemos poca información sobre esta modelo o si mas bien no es demasiado costoso recabar más información sobre esta modelo es perfectamente posible que empecemos a votar para que ella sea eliminada y en definitiva lo sea. Ahora supongamos que hemos recabado información sobre otra modelo que normalmente despierta mas piropos que Camila Vallejos, pero por un mal quiebre se embarco en una dieta de helados y Mcdonals tipo supersize me.
Lógicamente deberíamos apostar a eliminar a esta modelo, pero que tal si la modelo se compromete con una dieta especial para volver a ser tan hermosa como siempre, tenemos dos alternativas creerle o no creerle. Ahora, dado que tenemos información sobre esta modelo sabemos que está bastante cerca de un nivel de gordura que haga imposible volver a su peso ideal, sin embargo no ha llegado ahí todavía a nuestro entender, pero Manuel (mi amigo con ganas de hacer turismo alternativo en el sudeste asiático) es un poco más cauto y decide que esta modelo está totalmente descartada y comienza a apostar en contra de ella, apenada por la apuesta de Manuel nuestra modelo, digamos Manuela, comienza a comer mas y mas helado. De esta forma nuestra modelo que estaba a punto de llegar a la insostenibilidad se acerca mas rápidamente a ella y a medida que se confirman las creencias de Manuel mas gente apuesta en su contra y mas helado termina comiendo.
Después de que “Manuela” ha sido expulsada del juego y de que Manuel gano alguna credibilidad en su pronóstico comenzamos a analizar más de cerca a otras modelos y nos damos cuenta de que muchas han subido de peso, pese a que no están ni cerca de llegar a un nivel donde su peso sea insostenible Manuel vuelve a apostar en contra de ellas, generándoles una depresión que lleva a mas consumo de helado y que el resto de los participantes apuesten en contra de ellas. De esta forma llegamos a lo que mi profesor de teoría de la organización y la empresa (cuyo merito no llega mas allá de haber leído la quinta disciplina) llama un circulo vicioso. De alguna forma el concurso se las arreglo para expulsar a modelos solo por estar un poquito subidas de peso, pese a que en un futuro próximo perfectamente pudieron haber bajado unos kilitos y ser coronadas como la reina de belleza (algo así como Linsay Lohan pero sin las drogas).
Ahora cambiemos un poco la nomenclatura y digamos que en lugar de modelos hablamos de países, en lugar de gordura hablamos de niveles de deuda y en lugar de votos en contra y depresión hablamos de bajas en el precio de un bono soberano y tasas de interés. El fenómeno no es particularmente distinto y está muy en línea con lo que entendemos como contagio financiero. Puede que Manuela (Grecia) llegara a un nivel de peso que era insostenible, pero sus compañeras modelo (Irlanda, España, Italia y Portugal) no están en niveles de gordura tales, sin embargo una vez que comenzamos a dudar de Manuela, empezamos a tener dudas sobre las otras y dado que en este juego ganamos por apostar a lo que piensa el resto, no por apostar a fundamentos y buenas razones (como la historia de obesidad de su familia, su metabolismo o la belleza de su madre), siempre será mejor para nosotros apostar por la pobre manuela y luego por sus amigas. De la misma forma para el mercado financiero siempre será conveniente actuar de esta forma y no podemos pedirle peras al higo, quizás sea mejor poner mejores reglas en el concurso de belleza para que tengamos que prescindir de la belleza de Manuela tan temprano en el partido, pero ese tema es para otra entrega.
Esperando haber sido de algún aporte para la comprensión de los fenómenos macroeconómicos que ocurren a nuestro alrededor me despido con un beso y una flor una caricia y un adiós, pero te juro que mañana volveré… (8)


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